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Homominoides

2016-2017

De sobras es conocida esa máxima de Picasso de que la inspiración existe, pero que nos ha de encontrar trabajando. Como también es del genial artista malagueño que no hay ni pasado ni futuro en el arte, que el arte que no está en el presente no lo será jamás. Siguiendo estos sus dos principios, la serie “Homominoides” surge de la acción y del presente.

El presente es el de un mundo globalizado, sin fronteras. Un mundo biempensante pero lleno de contradicciones y de falsas y emotivas verdades. Un mundo en el cual, la mayoría de las ocasiones, fruto de los espurios intereses de sus dirigentes, se originan conflictos político-bélicos generadores de seres inocentes que se ven obligados a la transhumacia al ver como sus vidas se ven truncadas dramáticamente, cuando no de manera trágica. Seres que han de reorientar unas vidas en las que ya no cabe el futuro, porque ahora todo es presente, el presente de una supervivencia día a día. Inocentes con una vida digna y respetable que de repente se ven convertidos en desplazados, deportados, asilados, refugiados, huyendo de la hambruna, de la inseguridad, de la muerte, para acabar muchos, si no en la indigencia, sí viviendo de la mendicidad o de la caridad. Unas vidas que, por esa misma globalización, son imposibles ocultar y de la que somos plenamente conscientes gracias a quienes dedican su vida a dar cuenta de ellas. 

Almas que transitan por sendas marginales de la vida sin haberlo elegido y que, con toda la dignidad que merecen, son capturadas con toda solemnidad por artistas fotógrafos como Lee Jeffries y que son, a su vez, motivo de reflexión para esta serie “Homominoides”. Porque no hay lugar a la duda de que el rostro es el espejo del alma y la mirada, donde el alma se refleja de manera más evidente. ¿O sí?

Con el neologismo "Homominoide", propongo un "juego" de identificación; es innegable que el rostro representado es de un gran primate, pero, ¿qué podemos decir de esa desafiante mirada que por momentos nos resulta inquisitoria?, ¿pertenece al rostro de un Hominoideo o por el contrario es propia de un Homo? Jugando con esa ambigüedad de rostros y miradas de complicado encaje, propongo el neologismo de "Homominoide" para identificar a quienes caminan por las sendas marginales de los convencionalismos; tan humanos los aceptamos por su mirada, como tan primates los concebimos por su marginalidad en la sociedad. Porque, al ser esas miradas las de personas que no comulgan con los valores establecidos, la pregunta sería, ¿cuánto de esa alma de seres indigentes, proscritos, subversivos, insurrectos, reincidentes, activistas, clandestinos, asilados, disidentes, refugiados o, también, porque no, librepensadores, identificamos en esas miradas? Y aún a pesar de reconocerles esa innegable dignidad humana, cómo si no se llegan a entender a todas estas vidas que no circulan por nuestra (segura) vida, si no como si de un zoo se tratase. Están ahí, pero lo están al otro lado, como tras una fosa o una valla que nos protege y nos aleja de su presencia y de sus miradas. Nos miran, pero no nos atrevemos a mirarles a los ojos, quizá por temor a ver en ellos una conciencia que nos perturba y que no nos atrevemos a reconocer, porque los reconocemos como de los “nuestros”, sí, pero los pensamos como “otros”, como si de primates-humanos fuesen.

Como la mujer indigente retratada por el fotógrafo británico y aquí pintada, y que puedo reconocer como punto de partida a esta mi reflexión. Y es desde esta acción, la de encontrarme trabajando mientras pintaba o dibujaba los retratos de Lee Jeffries, que surge la inspiración que me conduce a dotar de más forma y contenido a esta serie.